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REGIONALISMO Y DESARROLLO

CARACTERIZACION DEL BOYACENSE

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CARACTERIZACION DEL BOYACENSE

 

CARACTERIZACION DEL BOYACENSE

 

Escribe: NOEL ANTONIO PONGUTA BARACALDO, Administrador de Empresas de Sogamoso

 

Dentro del tema del Regionalismo es muy útil conocer un poco más al Boyacense para evitar distorsiones y para saber con quien se cuenta para nuestro progreso.

El Médico Siquiatra sogamoseño habló de un pesimismo irredento de los viejos ancestros, de un amor fetichista por los valles ubérrimos, impulsado a buscar el aferramiento hacia la patria chica, ligado al culto semimorboso de los difuntos, gustoso de la vida interior, con repugnancia y horripilancia hacia la acción. Idolatra lo que ya no es. Sufre una especie de ambivalenciaesquizomaníaca. Y una discordancia tiránica en su personlidad innata. Es astuto, envidioso y desconfiado, como sello atávico del doloroso complejo de inferioridad que acompañó a la estirpe chibcha. Ama tercamente la soledad. Se introvierte con deleite y se interioriza bajo el techo de su casa y del templo. A despecho del cruce con el español todavía no se emancipa  en sus sueños, instintos, hábitos , opiniones y creencias de las oscuras raigambres chibchas.

 

Por su parte dice Germán Arciniegas  que Boyacá es de Aldeas en las cuales la vida agazapada tiene raras grandezas y singulares glorias como los quesos y las almojábanas de Paipa, , las Vírgenes de Chiquinquirá (Reina de Colombia) y de Monguí (Reina de Boyacá) cono su milenario Convento. Las pobres lenguas aborígenes cedieron el paso al español desde el siglo XVI. Los atrios de las Iglesias sirven de teatro. Las Campanas se funden en el sector de Punta Larga. Paz de Río, desde el descubrimiento (1.948) del  mineral de hierro y del carbón por parte del olvidado Geólogo-Mineralogista Olimpo Gallo Espinel, quien no figuró entre los 10.000 invitados a la inauguración, se convirtió en Centro minero nacional.  Sogamoso, polo de desarrollo industrial, hasta entonces fue tierra de buen trigo y de excelentes caballos. Llevamos 450 años de vida rural y 50 de iniciación industrial. Desde la colonia se estimuló el surgimiento de la provincia , con iniciativas propias y ánimo de superación.

 

Juan de Castellanos ,el sacerdote escritor de Tunja, colocó en boca del Conquistador Español la frase de “Tierra buena, tierra que pone fin a nuestra pena”. Sin embargo desde el comienzo de nuestra industrialización ya fue calificada Acerías Paz del Río, como un “imposible económico” porque, se dijo entonces que estábamos frenados por el complejo de que entre nosotros no se pueden realizar grandes empresas, a pesar de nuestra riqueza minera. Pero sucede que desde aquella época Boyacá inició una cruzada  en pro de la industria siderúrgica, movida por un entusiasmo nacionalista y con la tenacidad que inspira la confianza en el éxito. Todos los colombianos nos dimos cuenta de la significación económica  de la Siderúrgica de Paz de Río, piedra angular para la industrialización del país , dijo Juan Medina Ramírez en la Publicación Presencia de Boyacá (1.957). Palabras, por cierto que hoy también tienen plena vigencia, ppor lo cual debemos revivirlas y actualizarlas para marchar por el mismo derrotero.

 

Pero continuamos siendo insolidarios, víctimas del egoísmo. Sin embargo hoy hay amistad , respeto y aprecio personal, lo cual lo traducimos en el “sumercé” presente en el trato a los demás. Falta despojarnos de la envidia para apreciar más a nuestros paisanos y para alegrarnos con sus triunfos y para sentirnos orgullos de todo lo nuestro. Pareciera que nos colgáramos de los pies de quienes tratan de surgir como líderes en nuestro medio y en consecuencia no dejamos que aparezcan los personajes que encarnen nuestras aspiraciones y las defiendan desde los altos puestos de comando. Preferimos muchas veces a los extraños porque nos falta identidad boyacensista, carecemos de propósitos firmes, no somos obstinados si caso los tenemos y nos desanimamos fácilmente o nos da miedo exigir o ganar la confianza y la aquiecencia de quienes pueden decidir en nuestro favos. Hoy somos más cultos, mejor preparados, más tecnócratas, pero en nuestro temperamento, carácter y personalidad  seguimos siendo ancestrales. Debemos cambiar.

 

EL CAMBIO EN LOS BOYACENSES  ES NECESARIO

 

NOEL ANTONIO PONGUTA BARACALDO. Administrador de Empresas de Sogamoso

 

Anotaba en el último de mis escritos publicado las características de los boyacenses con el fin de conocernos mejor y sobretodo  con la esperanza de que cambiemos los aspectos negativos que frenan o dificultan nuestro progreso y desarrollo.

 

Pero cambiar no es tan fácil, más aún, cuando tenemos el prurito de que somos así. Mucho se ha hablado sobre la necesidad del cambio en nuestro comportamiento en nuestra vida común y corriente, o sea en nuestro comportamiento diario. Los sicólogos sociales han hecho investigaciones al respeto y nos han regalado técnicas muy propicias como las de trabajo en grupo, la del cambio de papeles, la del feed-back, etc. Lo anterior a nivel casi personal e individual . Muy poco se ha trabajado para producir cambios en la comunidad, en los pueblos y en las asociaciones. Quizás los políticos son quienes más han avanzado en estos procesos. Más que todo los líderes mesiánicos o taumaturgos que arrastran a las multitudes y las conducen hacia causas diferentes. En nuestro medio se notan a veces algunos avances pero con rápidos retrocesos y caminamos como los cangrejos, tres pasos hacia adelante y dos pasos hacia atrás. Por ello los cambios en los boyacenses se hacen imperceptibles.

 

Naturalmente, creo que ha llegado el momento de cambiar. Se recomienda para ello, colocarnos en disposición de hacerlo. Un requisito fundamental es el de buscar objetivos y metas comunes. Por ejemplo el que ha propuesto el Gobernador “HAGAMOS DE BOYACA UNA POTENCIA PRODUCTIVA, JUSTA Y SOLIDARIA” . La Ordenanza No. 06/83 así lo adoptó como objetivo general  del Plan Integral de Desarrollo del Departamento desde entonces. También trazó como políticas generales para guiarnos hacia su logro: la acción colectiva, la participación con diálogo, el sano regionalismo donde lo primero sea el hombre boyacense, la facilitación por parte del Estado de la descentralización regional con autonomía, el papel preponderante del gasto público, tanto del Gobierno Departamental, como de las entidades del orden nacional, que trabajan en el Departamento, así como de los Municipios y de sus Institutos Descentralizados. Dice el artículo segundo de la mencionada Ordenanza que “todos estos entes obligatoriamente deben comprar e invertir en Boyacá salvo consideraciones de fuerza mayor plenamente justificadas ante el Consejo Departamental de Planeación” , creación y operación de formas asociativas para producir, distribuir y consumir, apoyo oficial sistemático y creciente a la iniciativa privada  para asegurar el mercado y controlar la calidad de los productos, concientización y capacitación de nuestra gente para que asimile las nuevas tecnologías y explote y produzca más sin dañar el medio ambiente, la honestidad será base fundamental  insustituíble de una acción moralizadora de nuestra relaciones y transacciones, asegurar un nivel de dignidad humana, considerar como sectores estratégicos para nuestro desarrollo, el agropecuario, industrial y turístico, las utilidades generadas por la actividad económica deben reinvertirse en beneficio de nuestra población e incremento de nuestra producción.

 

Analicen ustedes, amables lectores, si no hemos perdido 16 años. O si hemos logrado algo realmente ha sido muy poco frente a lo que podríamos haber alcanzado. Cuáles serán las causas de nuestro atraso...?

 

Otro recurso, importantísimo para lograr el cambio es la existencia de Agentes de Cambio, o sea personas que debidamente preparadas trabajen con las comunidades en la elaboración de sus objetivos y metas y en la integración para adelantar un trabajo integrado y efectivo. Sobre esto último volveremos luego.

 

 

 

ECOS DE UNA CENTURIA

 

Escribe NOEL ANTONIO PONGUTA BARACALDO, Administrador de Empresas de Sogamoso.

 

Sin el rigor científico de los historiadores me propongo relacionar algunos de los acontecimientos observados  durante mi vida en nuestro Boyacá, los cuales habrán trascendido en alguna forma en su devenir. Transcurrían mis primeros años en una campiña típica en donde la luz eléctrica apenas llegaba por horas gracias al esfuerzo de un progresista párroco.Las noticias solamente las escuchaba a través de las cornetas instaladas en lo más alto de la torre colonial del templo doctrinero. Por este medio me enteraba después de las elecciones   de la década del 40 que habían depositado tantos votos y x número de muertos liberales y x muertos conservadores, casi con absoluta equivalencia pero les agregaban la expresión "completa calma". Algo parecido escuché referente a los luctuosos acontecimientos del 9 de Abril de 1.948.

 

La década del 50 estuvo ligada a Tunja, ciudad educativa por excelencia. El centro de las actividades era la UPC en donde se reunían periódicamente casi todos los colegios de la capital para desfilar alrededor de su estadio bajo la sonora voz del padre Mosser del Salesiano. Muchos recitales, obras de teatro, conferencias y danzas se observaban en el Teatro Fausto. Las Ciencias de la Educación tuvieron su época estelar bajo el comando de Julius Sieber con la colaboración inmediata de Eduardo Barajas, de Max Gómez Vergara, Eliécer Silva Celis, Rafael Cabanillas, Santos Pinzón y muchos otros. Una revista orientada por un Paisa de apellido Osorio divulgaba las copiosas actividades. Su prolija labor lo llevó a convencer a los Tunjanos a fundar y publicar la Revista VEA. Por la UPC vi pasar también a Monseñor Monastoque, a Silva Celis, y a Rafael Azula Barrera quien por su trayectoria nacional convirtió a este Centro en la UPTC para marcarle su carácter de Tecnológica además de la de Pedagógica que hasta entonces le había distinguido.

 

Otro centro de Cultura en Tunja estaba alrededor de la Academia de Historia, celosamente secretariada por don Ramón C. Correa y alentada por la actividad de Ulises Rojas, Gabriel Camargo Pérez, Juan Clímaco Hernández, Rafael Salamanca Aguilera y Rafael Bernal Jiménez entre muchos otros. La Secretaría de Educación a través de su Sección de Extensión Cultural orientada por el inolvidable Eduardo Torres Quintero y mediante la utilización de la Revista Cultura, de la Transmisora de la Independencia y de la Imprenta Departamental colocaron los avances literarios y artísticos al servicio especialmente de los Educadores Boyacenses.   

 

La Televisión la observamos en Tunja en 1954. Aparecieron los periódicos El Oriente y el Diario de Boyacá, dirigidos por Ñuis López Rodríguez y José Riveros.

 

Gran parte de la centuria, especialmente durante la segunda mitad transcurre para nosotros en Sogamoso. El desarrollo industrial y empresarial florece en esta ciudad. El SENA abre sus aulas y talleres para formar profesionalmente el recurso humano que Acerías Paz del Río, INDUMIL,Tissot, Cementos Boyacá, Bavaria, SOFASA, y los parques Industriales de Sogamoso y Duitama obligaron además  a ser la sede del Seguro Social, del mismo SENA, de las Facultades Técnicas y Mineras de la UPTC y de los Institutos Rafael Reyes y Gustavo Jiménez.

 

El civismo y la iniciativa privada impulsaron entidades y obras como el Aeropuerto de Sogamoso, el Terminal de Transportes de Sogamoso, los Hospitales, los Campos de Futbol, los Hoteles alrededor de la Laguna de Tota, en Sogamoso, Duitama y especialmente en Paipa en torno a sus aguas Termales. Completaron estos atractivos turísticos los Museos Arqueológico de Sogamoso y el de Arte Religioso de Duitama y Tibasosa. Hacia el Norte del Departamento aparecieron también los Hoteles de Soatá y las Cabañas en inmediaciones de la Sierra Nevada de Chita y Guicán.. El famoso Valle de Tenza se enriqueció con la Represa de Chivor y los Hoteles de Tenza , Guateque y Garagoa. El Occidente nos dejó también sus florecientes empresas de Esmeraldas y sus explotaciones ganaderas  en todo el valle de Chiquinquirá.

 

Como se ve Boyacá hizo su tránsito de su vida pastoril y eminentemente agropecuaria a una etapa industrial , agroindustrial y turística en el Siglo XX. A pesar de las dificultades presentadas en el desarrollo industrial a finales del siglo no podemos expresar que simplemente debemos regresar a su etapa pastoril. Nos corresponde en el Siglo XXI continuar con la explotación del sector agropecuario en una etapa agroindustrial y altamente tecnificada para hacerlo con técnicas modernas de regadío, de producción con semillas mejoradas y para un mercado existente por ejemplo la producción de papa deberá hacerse para acompañar las hamburguesas y para abastecer a la industria que las empacan para  un consumo com papas fritas con diversos sabores. La industria de los quesos y la mantequilla, la de los cueros para el calzado y el vestido son apenas algunos pocos ejemplos hacia dónde debemos concentrarnos. La explotación de los minerales como el carbón para procesarlos mediante la carboquímica con el fin de exportar el coque, el desarrollo de todo el sector de comercio y servicios modernizando las telecomunicaciones y la atención al turista nacional y extranjero nos debe enrumbar hacia el parovechamiento de las experiencias del presente siglo.

 

 

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